Por Estela Baxin Ventura
A sus 171 años aún se muestra firme, parte de la estructura del edificio de lo que ha sido “La Máquina Vieja” en esta ciudad de San Andrés Tuxtla. Robándole las palabras a Don León Medel y Alvarado en el Primer Tomo de la Historia de San Andrés Tuxtla, (1525-1975), comenta que desde tiempo inmemorial en la zona agrícola de El Cebollal y el camino viejo a Montepío fue construido dicho edificio en 1840 para la fábrica de tejidos, ya que ahí se cultivaba el algodón blanco y amarillo. Esta visión industrial fue de los señores: Honorato de Villa García, Mariano Pasquel, José Oulliver, Procopio de la Cabada y otros más se animaron a formar una sociedad mercantil que se llamó “Compañía de Hilados y Tejidos de San Andrés”. Cada socio en ese entonces había aportado la cantidad de 15 mil pesos empleándose en la construcción del edificio y compra de la maquinaria. A pesar de lo escabroso del terreno, todo el herraje de maquinaria fue introducido por montepío y montado de manera inmediata. Comentan también los lugareños que este lugar había sido elegido por la caída de agua de la loma de Nexteta que forma el arrollo de Ahuexcómal al norte de esta población. Desafortunadamente esta fábrica sólo pudo hacer hilazas ya que era imposible competir con las factorías de Orizaba y Puebla que tenían una posición ventajosa, pues dominaban los mercados y las vías de acceso de comunicación. Y debido a las circunstancias ya señaladas, esta fábrica sólo pudo trabajar 18 años, suspendiendo sus labores hacia el año de 1960 y aunque la empresa hizo el intento de trasladarla a otro lugar más apropiado, solo se pudo desmontar la maquinaria porque la guerra civil que azotaba al país en todas partes, impidió continuar fomentando el negocio y finalmente hasta se dejó abandonado el herraje que fue aprovechado por los vendedores de fierro viejo. De 1840 a la fecha solo están de pie algunas paredes y parte de la fachada de enfrente, adornadas por la maleza silvestre que crece de manera abundante como mudo testigo del sueño por desear que San Andrés Tuxtla tuviera una fuente más de empleo para sus habitantes. Son muy pocas las personas que en temporada vacacional visitan las pozas de agua para nadar y se dan una vueltecita para observar el cascarón de lo que aún se llama “La Máquina Vieja”, importante para la historia de los sanandresinos.






Muy buena reseña, ya se me antojó ir a conocer éste lugar.